En la actualidad, el rubro de la construcción en América Latina está cada vez más comprometido con la suministración de energías verdes para sus proyectos. El progreso de la sociedad y el avance tecnológico han generado un incentivo para que las empresas recurran a fuentes de energías renovables con un bajo impacto medioambiental.

El sector de la construcción siempre ha generado una carga importante de contaminación en el medioambiente. Desde la extracción de materias primas, pasando por la edificación y hasta la demolición, preservar el ecosistema y nuestro entorno resultaba poco práctico debido a las exigencias que conlleva la ejecución de cada proyecto.
Hasta ahora. La arquitectura sostenible propone la creación de espacios contemplando el bienestar no solo en tiempo presente, sino también proyectando su habitabilidad para las generaciones futuras; preservando los ambientes en el exterior sin sacrificar el confort ni la seguridad en el interior.
La amenaza que supone el sector de la construcción para el equilibrio ecológico se ha visto reducida gracias al desarrollo de diseños arquitectónicos que implementan recursos bioclimáticos, donde la propia edificación (sostenible) optimiza aspectos como la iluminación y la ventilación natural para aprovechar las condiciones climáticas en beneficio de la estructura. Algo que ha resultado innovador son los jardines verticales en las fachadas, generando unas cubiertas verdes características de toda edificación con principios de sostenibilidad, la cual, necesariamente, busca fomentar el uso de energías renovables para el abastecimiento eléctrico de sus instalaciones.

